Documentos del archivo de la Casa de Mateus hacen referencia a los primeros habitantes, en 1577, del espacio ocupado por la Casa de Mateus, Cristóvão Álvares (-1619) y su esposa, D.a Maria Gonçalves, (- dp. 1625) a quien le sucede en 1625, a la muerte de su madre, el Licenciado António Álvares Coelho (-1647), casado con D.a Helena Álvares Mourão (-1665) de la Casa da Cumieira.

El vasto patrimonio acumulado por la familia a través de sucesivas alianzas matrimoniales que hicieron confluir en Mateus cuatro importantes linajes –el de los Botelho, el de los Coelho, el de los Álvares y el de los Mourão– indujo al Licenciado António Álvares Coelho a instituir, en 1641, el Morgadio de Mateus, vinculado a la Capela de Nossa Senhora dos Prazeres. De este vínculo forma parte la primitiva Casa de Mateus, con su capela incorporada, y la quinta llamada de la Porta o de Mateus.

El establecimiento de morgadios se desarrolla en Portugal a partir del siglo XIII. Es una institución destinada a defender la propiedad territorial de la nobleza. Los bienes vinculados a un morgadio están inseparablemente unidos a una familia, de la que son inalienables, y son heredados por el hijo varón primogénito con exclusión de todos los otros hermanos. En 1863 se extinguen los morgadios en Portugal.

António Álvares Coelho nombra a su hija mayor, D.a Maria Coelho (-1696) y a su marido, el Doctor Matias Álvares Mourão de Aguiar (-1675), primeros administradores del morgadio de Mateus. Este matrimonio hereda también la Casa da Cumieira, de modo que administra dos grandes vínculos de la región.

El juez Dr. Matias Álvares Mourão de Aguiar murió en 1675.

D.a Maria Coelho, la Vieja, administra la Casa durante 21 años más y vincula a los morgadios de Mateus y de la Cumieira, además de los bienes raíces, toda la plata que constaba de un rol y otras 117 libras de plata bruta y tres libras de oro en barra. Sin hijos, instituye heredero universal a su primo Matias Álvares Mourão, hijo de Domingos Botelho Ribeiro Álvares, de la Casa de Sabrosa, y de su mujer, D. Joana Mourão.

Matias Álvares Mourão (1669 – dp. 1730), Morgado da Prata, se casa con D.a Maria Coelho de Barros e Faria (1670 – dp. 1730), hija del juez Cristóvão Álvares Coelho, quien había instituido el morgadio de Arroios.

Se va creando de esta forma un “consistente núcleo familiar, reforzado por varias alianzas endogámicas de modo que se acumulaba patrimonio y se evitaba su dispersión, lo que se vio favorecido por el hecho de que varios miembros de la familia, sin descendientes, legaron sus bienes a los hijos de sus hermanos”.

Esta es, sin embargo, una familia caracterizada “no solo por la riqueza, sino también por una arraigada actuación de muchos de sus miembros en la Universidad, en la Iglesia y en la Magistratura, y que tenía ya en ese entonces preocupaciones culturales”…

António José Botelho Mourão (1688-1746), cuarto morgado de Mateus, construye la gran Casa de Mateus. Vincula, por casamiento con D.a Joana Maria de Sousa Mascarenhas e Queirós (1695-1723), la Casa de Mateus a la familia de los Marqueses de Minas.

D.a Joana, heredera de sus padres, D. Luís António de Sousa y D.a Bárbara Mascarenhas e Queirós, incorpora a la Casa los morgadios de Moroleiros, Fontelas y Queirozes e inicia la integración de esta familia, de la antigua hidalguía de provincias, a la nobleza de la corte.

 

 

D. Luís António de Sousa Botelho Mourão (1722-1798), señor del honor de la Ovelha, en Marão, señor y administrador de todos los morgados de sus padres y de la Casa de Mateus, hidalgo caballero de la Casa Real, teniente coronel de los Dragones de Chaves, capitán general y gobernador de la Capitanía de São Paulo en el Brasil, alcalde mayor de la ciudad de Bragança, comendador de Santa María de Vermiosa, en la Orden de Cristo, del Consejo de Su Majestad, se casó con D.a Leonor Ana Luísa Josefa de Portugal (1722-1806), de la Casa de los Condes de Redondo.

Nombrado capitán general y gobernador de São Paulo en 1765, D. Luís António pasa diez años en el Brasil.

Imbuido de los ideales ilustrados de su tiempo, D. Luís António los aplicó en el gobierno de la Capitanía de S. Paulo, que incluía también parte de la región de Santa Catarina y Paraná. Hoy en día, se considera que su actuación fue determinante para el desarrollo posterior de esa región.

Durante los diez años en que su marido estuvo ausente, D.a Leonor administró la Casa con gran destreza, manteniéndolo al tanto de todos los acontecimientos y recibiendo sus consejos en las largas cartas que intercambiaban.

Mateus tenía por ese entonces 68 fuegos y 256 almas, de las cuales 118 eran hombres y 138, mujeres, entre los que había tres eclesiásticos, 26 labradores, 20 jornaleros, 9 criados y 9 criadas.

D. José Maria do Carmo de Sousa Botelho Mourão e Vasconcelos (1758-1825), señor de los morgados de su padre, será conocido como el Morgado de Mateus, editor de los Lusíadas. D. José Maria fue educado en Lisboa, en el Colégio dos Nobres, y se licencia en Matemática en la Universidad de Coimbra, en donde José Anastácio da Cunha lo influencia moral y culturalmente y le infunde el gusto apasionado por la obra de Camões.

Se casa con D.a Maria Teresa Soares de Noronha (1760-1785), que muere dos años más tarde. Nombrado Ministro Plenipotenciario ante la Corte de Suecia, interrumpe su carrera militar.

Después de 15 años como diplomático Le Chevalier de Souza, como se lo conocía en los círculos diplomáticos internacionales, decide radicarse en París, en donde se casa con Adelaïde Marie Emilie Filleul (1761-1836), viuda del conde de Flahaut, escritora y considerada una señora muy espirituosa. Lector incansable de Luís de Camões, el Morgado dedica algunos años da su vida a la edición monumental de los Lusíadas, que imprime en los talleres de Firmin Didot.

D. José Luís de Sousa Botelho Mourão e Vasconcelos, primer conde de Vila Real (1785-1855), heredero de los morgados de Mateus, Cumieira, Sabrosa, Arroios, Moroleiros, Fontelas y Queirozes, se casa con D.a Teresa Frederica de Sousa Holstein (1786-1841), hermana del primer duque de Palmela, Dama de la Orden de María Luisa, de España. Sus hijas se unieron, por casamiento, a los condes de Ponte, los condes de Rio Maior y los vizcondes de Asseca.

Fue Par del Reino, Consejero de Estado, Ministro de Estado y, como Ministro Plenipotenciario, fue enviado a varias Cortes europeas. En Madrid celebró los contratos matrimoniales de las infantas D.a María Isabel y D.a María Francisca y, en 1817, el rey D. João VI le asigna misión diplomática ante la Corte de Londres.

Condecorado con la Cruz de Oro de la Guerra Peninsular y con la Gran Cruz de las Órdenes de Aviz, Carlos III de España, Leopoldo de Austria y Santa Ana de Rusia.

Recibe las encomiendas de la Torre y Espada y de San Luis de Francia. D. José Luís pasó gran parte da su vida cumpliendo misiones en el extranjero y permaneció poco tiempo en la Casa de Mateus. Murió en San Petersburgo.

D. Fernando de Sousa Botelho Mourão e Vasconcelos segundo conde de Vila Real (1815-1858). Por orden de su padre y debido a que este estaba ausente por motivos profesionales, D. Fernando asume muy joven la administración de la Casa de Mateus. Continúa organizando los documentos de la administración, a la que llamaban el Cartório.

En 1838 desposó a D.a Maria Amália Burchardt (1820-1839) con quien no tuvo hijos. De sus segundas nupcias, con D.a Júlia Adelaide Braamcamp de Almeida Castelo Branco (1822-1878), tuvo siete hijos, algunos de los cuales se unieron a la familia de los Brederode, a los condes de Paraty y a los vizcondes de Pindela.

Políticamente activo, D. Fernando participa de varias campañas en defensa de los intereses sociales, políticos y económicos de la región de Trás os Montes, de cuya Junta Gubernativa es presidente, prestando especial atención a los problemas de los labradores del Douro.

Participa de los levantamientos setembristas y cartistas. El levantamiento de Maria da Fonte, en 1846, y el de Patuleia, en 1847, marcaron su vida política.

El 2 de marzo de 1867, el primogénito de los segundos condes de Vila Real, D. José Luís de Sousa Botelho Mourão e Vasconcelos, tercer conde de Vila Real (1843-1923), se casa con la segunda condesa de Melo, D.a Teresa Francisca de Melo da Silva Breyner Sousa Tavares e Moura (1848-1926).

Los bienes de familia aportados por D.a Teresa Francisca, entre los cuales se encontraba una gran cantidad de documentos antiguos, enriquecieron a la Casa de Mateus y a su archivo. Los terceros condes de Vila Real fueron los octavos y últimos Morgados de Mateus. En 1898, D. José Luis es nombrado par del reino por el rey D. Carlos. Se desempeña como gobernador civil del distrito de Vila Real en 1886, 1897 y 1907.

La correspondencia con la Real Companhia Vinícola y con la Liga dos Lavradores do Douro, de las que el tercer conde de Vila Real era socio, pone en evidencia el papel de la Casa de Mateus en la Región Demarcada del Douro.

D. Fernando de Sousa Botelho e Melo, cuarto conde de Vila Real, hijo varón de los terceros condes de Vila Real, muere soltero sin descendientes legítimos. A pesar de que vivió la mayor parte de su vida en su Quinta de Almojanda, en Alentejo, acompañó la administración de la Casa hasta que murió en 1928.

Como su hermana mayor, Maria dos Prazeres, era religiosa de la Orden de São José de Cluny, su hermana menor, Maria Teresa, hereda los títulos.

D.a Maria Teresa de Sousa Botelho e Melo, quinta condesa de Vila Real y cuarta condesa de Melo (1871-1947), se casa con el segundo conde de Mangualde, Fernando de Almeida Cardoso de Albuquerque (1874-1932).

De esta unión nacen tres hijos: D.a Maria Teresa, condesa de Tomar por casamiento, D.a Maria Rita, por nombre religioso, hermana Maria do Carmo, y D. Francisco.

La vida de este matrimonio estuvo marcada por las Incursiones Monárquicas, de 1910 a 1920, que siguieron a la implantación de la República, y en las que Fernando de Albuquerque participa activamente con el apoyo incondicional de su mujer. Fueron nueve años de lucha y sacrificios, durante los cuales se batieron por la restauración de la monarquía.

La condesa de Mangualde renueva toda la instalación eléctrica de la Casa y hace importantes remodelaciones en los jardines.

D. Francisco de Sousa Botelho de Albuquerque, sexto conde de Vila Real, quinto conde de Melo y tercer conde de Mangualde (1909-1973), se casó con D.a Maria Adelaide de Sousa Canavarro de Meneses Fernandes Costa (1917-1989). El matrimonio tuvo cuatro hijos: D.a Maria João, D.a Isabel, D. Fernando y D. Francisco.

Administrador de empresas y empresario, dedicó su vida a la Casa de Mateus, en la desarrolló un notable trabajo de restauración y mejoras, modernizándola y adaptándola al siglo XX. Preocupado con el marco paisajístico continuó la obra iniciada por su madre en los jardines. Construyó el espejo de agua y el parque que lo rodea, plantó el túnel de cedros y mandó construir los estanques que lo adornan; creó los jardines de ese nivel y modificó la entrada de la Quinta.

Además, modernizó el sector agrícola y desarrolló las actividades industriales de la Casa, tanto en el área de los viñedos como en la de las aceiteras.

Se dedicó a la conservación, estudio y divulgación del archivo de la Casa, contrató a Luís de Bivar Guerra para organizarlo y autorizó el acceso de estudiosos a los documentos. Instaló y equipó la Biblioteca en el espacio que ocupa actualmente, a fin de preservar los libros que la componen.

Abrió la Casa al público y creó el espacio museológico, para lo cual mandó restaurar muchas de las obras expuestas.

Para garantizar el vínculo de la casa a la familia y preservar el patrimonio, instituyó la Fundação da Casa de Mateus cuya dirección hizo todo lo que estaba a su alcance para continuar su obra.